¿Cuándo no es aconsejable consumir pescado?

Todos sabemos que el pescado es un alimento muy nutritivo y de grandes propiedades. Es muy importante consumir pescado con la misma frecuencia que carne porque su perfil lipídico es más saludable y el contenido proteico es similar pero debemos de resaltar que su consumo no está aconsejado en determinadas circunstancias. ¿Quieres saber cuáles?

  • ÁCIDO ÚRICO:

La hiperuricemia aparece como consecuencia de un trastorno en el metabolismo de las purinas, componentes de las proteínas que en el organismo se transforman en ácido úrico. La acumulación de ácido úrico en sangre favorece la formación excesiva de sales de urato monosódico, unas sales cristalizadas que pueden depositarse en cartílagos, huesos y articulaciones, dañarlos y generar síntomas crónicos de artritis.

La gota, enfermedad de mayor prevalencia en hombres a partir de los 35 años de edad, aparece como consecuencia de años de hiperuricemia mantenida. Esta enfermedad se caracteriza por la aparición de un intenso dolor que se inicia en el dedo gordo del pie y va subiendo por toda la pierna, aunque también puede afectar a codos y muñecas.

Las personas que padecen hiperuricemia o gota deben de restringir el consumo de alimentos con alto contenido en purinas como es el caso del pescado azul, mientras que pueden consumir pescado blanco porque éste es pobre en dichas sustancias.

  • ALERGIA AL PESCADO:

El pescado es uno de los alimentos que mayor número de alergias produce. Éstas pueden producirse tanto por el consumo de pescados blancos como azules.

En estos casos, la solución radica en eliminar de la dieta los pescados, sus derivados y aquellos productos que puedan contener como ingrediente algún componente del pescado.

Las causas de la aparición de las alergias son:

El parásito Anisakis

Las propias proteínas del pescado

La histamina que se forma al descomponerse el pescado

  • LA ANISAKIASIS O ANISAKIDOSIS:

Es una enfermedad provocada por el parásito Anisakis, un gusano de aproximadamente 2 centímetros de largo, cuyas larvas viven en el músculo y en la cavidad abdominal de especies como la merluza, el bacalao, el atún, los cefalópodos (calamar, sepia y pulpo) y los crustáceos (cangrejos, langostas…), entre otros.

Si se consume pescado crudo, ahumado, en salazón, marinado, en escabeche o poco cocinado y que esté contaminado con Anisakis, el parásito se introduce en el humano. Hay personas sensibles a estos parásitos, que pueden producirles una alergia, en ocasiones grave, cuyos síntomas más frecuentes son picor cutáneo, erupción y dificultad respiratoria. A parte de producir una reacción alérgica, el Anisakis puede dar lugar a una parasitación gástrica, es decir, puede enclavarse en el estómago, producir inflamación y, en los casos más graves, perforar el estómago y el intestino o desplazarse a otros órganos.

La manera de eliminar el parásito y sus larvas es a través de la congelación o mediante un cocinado profundo.

  • ALERGIA A LA PROTEÍNA DEL PESCADO:

Hay personas que presentan reacciones alérgicas frente a determinados componentes de alimentos, como así sucede con las proteínas del pescado.

El sistema inmunológico de quienes presentan una alergia a las proteínas del pescado reacciona ante la presencia de estos nutrientes mediante la formación de anticuerpos que, tras una serie de reacciones, provocan la aparición de distintas sustancias entre las que se encuentra la histamina. Esta sustancia es la responsable de la aparición de reacciones alérgicas que se manifiestan con síntomas respiratorios,  cutáneos, gastrointestinales y síntomas neurológicos porque en ocasiones la alergia al pescado produce migrañas.

La alergia causada por pescados o mariscos es más duradera en su sensibilización y puede perdurar décadas o toda la vida. En esta situación, el único tratamiento es seguir una dieta exenta de pescado y derivados, sin olvidar que hay otros productos en el mercado que incluyen entre sus ingredientes diversos componentes de los pescados.

Los pescados que más alergias presentan son:

Bacalao

Abadejo

Salmón

Trucha

Atún

Anchoa

Caballa.

Suele existir alergia cruzada entre estos pescados, lo que significa que la persona alérgica a uno de los pescados citados lo suele ser también a los restantes.

  • INTOXICACIÓN POR HISTAMINA:

Los síntomas de la intoxicación por histamina son muy parecidos a los que se presentan en una alergia al pescado, aunque esta intoxicación no ha de confundirse con una alergia.

La contaminación por histamina puede deberse a diferentes alimentos como quesos, vinos o embutidos, aunque el pescado es el alimento que la provoca con mayor frecuencia. Esta contaminación aparece como consecuencia de la conservación del pescado a temperaturas inadecuadas o por una manipulación poco higiénica. Por lo cual, la presencia de grandes cantidades de histamina en los pescados es un indicador de falta de frescura.

Cuando el pescado empieza a alterarse, se libera un aminoácido llamado histidina, que por ser utilizado por los microorganismos presentes en el pescado da lugar a histamina, sustancia que se acumula en el músculo del pescado. Cuando la persona ingiere ese pescado contaminado con histamina presenta síntomas parecidos a los que aparecen en una alergia alimentaria.

  • HIPERTENSIÓN ARTERIAL:

Las personas con hipertensión o problemas de retención de líquidos pueden consumir pescado fresco tanto azul como blanco pero, deben de limitar el consumo de pescados o derivados en cuyo proceso de elaboración se utilice sal. Este es el caso de las conservas y semiconservas de pescado, el caviar y sucedáneos, así como el pescado curado, en el que se incluyen los desecados, ahumados y salados, e incluso el pescado congelado. Hoy en día, parte del pescado que compramos congelado se congela a bordo de los barcos, lo que garantiza la buena calidad del pescado gracias a la rapidez con la que se eviscera y congela.

Para la congelación se emplea agua de mar, lo que provoca un ligero incremento del contenido de sal en el pescado así congelado.

En el caso de las conservas, del caviar y sucedáneos y de los pescados curados, la sal se utiliza como conservante debido a su capacidad de absorber agua de los tejidos, lo que hace que microorganismos que necesitan agua para desarrollarse no puedan hacerlo y por lo tanto no sean capaces de deteriorar el alimento.

Los expertos recomiendan no sobrepasar los 5-6 gramos de sal al día. Esta cantidad incluye la sal añadida a algunos productos para su fabricación, así como la empleada en la preparación y el cocinado de los alimentos.

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